Currículo Musical

La chispa musical la depositó mi tío Pepe Belda, quien ya militara en los 60 como batería de formaciones como los H2O, en 1992, el año en el que empecé a estudiar solfeo en la escula de música de mi pueblo gracias a él. Cuando cumplí los ocho me dieron a elegir un instrumento y motivado por mi creciente amor por el blues, escogí el saxo. Estudié en el conservatorio durante 11 años, donde dedicaba más horas a imitar la guitarra de Carlos Santana que a practicar las lecciones y tuve la oportunidad de interpretar las grandes obras de la historia de la música junto a la banda sinfónica a la que pertenecí hasta los 18 años. Finalmente, y tras descubrir el punk con 13 o 14 años, me pudo la voz.

Durante toda mi infancia escuché los discos de mis padres como si de un ritual religioso se tratase, destrocé la cadena, tocadiscos y los auriculares de mi padre con 14 años, un evento consecuencia de las largas sesiones que dediqué desde los 7 a bandas como Supertramp, Pink Floyd, Santana, B.B.King, Prince, Sade… aunque puede que también tuvieran algo que ver aquellos ensayos en el garage en los que usábamos el equipo como ampli de bajo. Me gusta pensar que la música que escuché durante todos aquellos años felices marcó profundamente, no solo mi camino musical, sino también mi personalidad.

Cuando descubrí el punk con 14 años decidí que tenía que montar una banda, y durante los siguientes 2 veranos formé parte de las dos bandas de instituto más míticas que la ribera haya conocido: Radiactiva y Trashers, en las cuales berreaba himnos como God Save The Queen o Blitzkrieg Bop desde el garage de mi casa y junto a otros valientes, esperando el temido día de la actuación.

Con 16 me uní a una banda llamada NOKB en la que incluso llegué a tocar Purple Rain al piano de cola en el teatro local y frente a familiares y amigos. El saxo fue el instrumento que me abrió la posibilidad de tocar en una banda de aunténticos “sharp dressed men” como eran The Bluesers. Estuve tocando y cantando grandes canciones de Albert King, Traffic, B.B.King & Rory Gallagher junto a Llorenç Barraquet y compañía durante dos años, en los que fui teclista, saxo, cantante, corista y sobretodo amigo.

Los Black Stars, banda a la que me uní con 18 años, fueron el culto iniciático necesario para aprender que las tablas hay que respetarlas. Con ellos canté grandes clásicos de Beatles, Creedence, Zeppelin y Deep Purple entre otros y, con ellos viví experiencias geniales, algunas incluso daliniescas. Los Black Stars fueron también la primera banda en la que tuve la oportunidad de cantar mis propias canciones, ya que desde que me regalarar con 16 años una tarjeta de sonido con un “jack” para guitarra, no había parado de grabar canciones y álbumes en los que tocaba los diferentes instrumentos y cantaba.

En 2007 formé The Carminers junto a otros canallas, una banda con letras en castellano y un sonido hard rock con tintes sureños con la que tuve la oportunidad de telonear a Super 400 o Rose Hill Drive y de pisar un estudio profesional por primera vez. Junto a Rafa Sánchez en la producción y con la colaboración inestimable de Santiago Campillo (Los Rebeldes, Los Lunáticos…) como invitado grabamos nuestro primer y único álbum. Después de cinco años decidimos tomarnos un descanso indefinido, probar nuevas experiencias. La banda el sueño que todos compartimos en aquel momento, y gracias a las experiencias que vivimos juntos, ahora los antiguos miembros seguimos siendo hermanos
incluso a pesar de la distancia que nos separa.

Había dedicado prácticamente todo mi tiempo a la música y, aunque los años pasaban rápidos, mis fallidos estudios universitarios iban muy lentos, así que finalmente decidí abandonar para estudiar el grado superior de Técnico de Sonido, quizá de esa forma podría entender qué hacía realmente con los cacharritos y micros que iban acumulándose sobre la mesa. Empecé en el año 2010, año en que nació Erich Zann, la banda en la que tengo el honor de cantar, componer, tocar la guitarra y producir. 5 valientes de nuevo unidos con el único fín de dar rienda suelta a la imaginación. Una formación de rock ecléctico y altamente cinematográfico con la que he podido desarrollar mis inquietudes técnicas y musicales.

Mientras acababa los estudios de sonido produje el álbum debut de la Erich Zann, una colaboración que empecé a extender a otras bandas intentando aportar valor desde mi perpectiva musical. En los últimos 4 años he tenido el honor de ofrecer mi visión particular a 14 álbumes como técnico de sonido, mezcla o arreglista y sobretodo de aprender en equipo con cada nuevo proyecto. He conocido a grandes profesionales y amigos como The Funky Frankles, Corb, Iron Ties, Moisty Trap, Inevitables…

Recientemente hemos publicado el tercer álbum de Erich Zann, una ópera rock muy bonita con la que esperamos estimular la imaginación del oyente. Un proyecto que he tenido la oportunidad de producir y mezclar con el objetivo de masterizarlo después en los estudios Lurssen Mastering de California, escenario del toque final para álbumes de artistas como Robert Plant o Incubus, y bandas sonoras como Iron Man o Slumdog Millionaire. Sigo componiendo, tocando, grabando y cantando, apuntándome a un bombardeo y delirando con la música cada día.

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